Serie de fotografías que instalan monumentos de acción performática en el espacio público. Los pedestales que los reciben abarcan desde piedras y bases de construcción hasta recintos abandonados o periferias arqueológicas. La tela blanca que los envuelve actúa como el yeso de las esculturas: en una primera etapa cubre solo el rostro –en referencia al cuadro Los amantes de Magritte–, para luego entrelazarse con el soporte físico y expandir la escala del monumento. El mundo de los espíritus, que arraiga en nuestra naturaleza ancestral, tiende un puente entre lo histórico y lo contemporáneo. Es en ese tránsito donde se manifiestan las tensiones simbólicas que recorren la vida y la muerte, bajo un nuevo relato textil. En el territorio de la historia, el patrimonio no deja de surgir. De invocar.
Conservar el patrimonio también implica crear uno nuevo.